Musicoterapia o el uso de la música como herramienta terapéutica.

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Musicoterapia o el uso de la música como herramienta terapéutica. 

Hoy vamos de hablaros de una palabra, de la que probablemente ya oigáis más habitualmente en los últimos tiempos, pero de la que se suele tener una información distorsionada o sesgada. 

La musicoterapia es una herramienta terapéutica, que tiene evidencias científicas sobre sus beneficios en todo tipo de poblaciones, y en particular en la gente pequeña y los bebes. Tened en cuenta que ya antes de nacer el bebé es capaz de oír lo que sucede a su alrededor, y a la vez es el último sentido que perdemos antes de morir. La musicoterapia usa la música como herramienta de trabajo para detectar las necesidades y contribuir a nuestro bienestar físico y emocional. Como ya sabéis, una parte del cerebro se ocupa del lenguaje y otra parte se ocupa de la música. Por eso hay personas con afasia o con pérdidas de la capacidad de hablar que sí son capaces de cantar o expresarse a través de la música. 

La música es innata al ser humano y a todas las culturas, y genera un bienestar emocional tanto en la escucha, como la ejecución, a través de instrumentos que son como extremidades alargadas de nuestro propio cuerpo. “La música está hecha de los mismos elementos que forman el lazo comunicativo entre padres e hijos. No es de extrañar que todas las culturas tengan música como un fenómeno común”  (Wigram)La música es como “cuidadora de emociones”  (Patxi del Campo) puesto que entra en nuestra subjetividad y permite recordar y reparar. 

El hecho de acudir a Musicoterapia (en vez de a un psicólogo, por ejemplo) no requiere tampoco de una formación musical específica, aunque sí el musicoterapeuta.  Por ejemplo, la población autista ha sido una de las poblaciones que más se beneficia del uso de la musicoterapia, puesto que los autistas perciben la música como un medio no amenazador. La musicoterapia es la aplicación científica de sonido, la música y el movimiento a través del entrenamiento de la escucha y la ejecución instrumental sonora, integrando así lo cognitivo, lo afectivo y lo motriz, desarrollando la conciencia y potenciando el proceso creativo. Así podemos facilitar la comunicación, promover la expresión individual y favorecer la integración grupal y social” (Patxi del Campo)

Por otra parte, cuando vamos a terapia, de cualquier tipo, esperamos encontrarnos con la empatía o aceptación incondicional por parte del o la terapeuta. La  asertividad, la creatividad y la resiliencia son  características indispensables para una relación terapéutica  teniendo en cuenta que la música es empatía (se pone en los zapatos del otro)  asertividad (dice lo que necesita en  el momento adecuado) y  resiliencia (genera esperanza). La música tiene las mismas características que se le podrían atribuir a un buen terapeuta

 

Los niños y niñas viven la música como algo parte de su juego y de su vida, puesto que hasta la succión del bebe tiene un ritmo, y es parte de ellos mismos sin ser conscientes de ello desde antes de nacer. A través de la música, tanto en los bebes como en los guajes podemos detectar las necesidades y fortalezas, y evidenciar también  como trabajar. No es lo mismo “escuchar música sin más” –que siempre es recomendable- que usar la música como instrumento terapéutico. No es lo mismo poner un cuarteto de cuerda en un hospital, que desde luego es maravilloso, que tener un musicoterapeuta formado que va a utilizar la música como herramienta terapéutica. 

En general, en una sesión de musicoterapia, se establece un “setting musical”, con diversos instrumentos que usamos durante la sesión; intentamos usar el lenguaje verbal lo mínimo posible, y también establecemos una zona no musical si se requiere por las características de la persona que acude a la terapia. Evaluamos a través del uso de los instrumentos, la relación con ellos y con el musicoterapeuta las necesidades que vamos a trabajar. Por ejemplo, con una niña autista en concreto, trabajamos la reducción de su ecolalia, a través de elementos de percusión inicial, que fueron progresivamente incorporando instrumentos más melódicos, y que acabaron con una expresión de ella a través de su canto, como cierre del proceso terapéutico, y una reducción de una ecolalia verbal muy repetitiva que manifestaba al inicio.  

En estos tiempos donde se nos parece a veces tan difícil vivir, la terapia, en general, es de algún modo imprescindible en muchos momentos, y si lo hacemos a través de la música, como la musicoterapia, es una herramienta más de la que podemos disponer. 

Cualquier cosina, nos comentáis. Que la música y la primavera os acompañen. 

Equipo Concertino.

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