“La esperanza es esa cosa con plumas
Que se posa en el alma
Y canta una canción sin letra
Y nunca, nunca se calla (…)”
Así nos contaba la poetisa Emily Dickinson a qué le sonaba la esperanza. Una mujer confinada casi voluntariamente a lo largo de casi toda su vida dentro de una cultura religiosa y puritana, donde no se permitían las reuniones de mujeres solas y la única expresión artística permitida era la música del coro de la iglesia.
Cuando lees su obra, oyes el silencio que había en su vida, y a la vez como lo convirtió en esperanza, a través de un pájaro.
Cuando hablamos, cantamos, generamos un ritmo, un tono, una armonía, una melodía, un silencio…elementos que se pueden analizar. Y el bebé en la tripa reconoce estos sonidos, independientemente de que cantes bien o mal, o regular o peor. Asi que, criadores del mundo ¡¡¡ cantad sin miedo!!!
Y tu voz es la mejor. No lo dudes.
El arte es una necesidad básica y la estimulación de la creatividad no hará más libres y más tranquilos. A peques y adultos.
Otro día, seguimos contando cosas de musicoterapia. ¡¡¡Tened un musical día!!!
¿Os atrevéis a ponerle música a este poema de Emily Dickinson?
Un abrazo Concertino